BIM al rescate de Notre Dame

El pasado mes de abril, las imágenes de Notre Dame en llamas conmocionaron al planeta. Esta obra maestra de la arquitectura gótica trasciende más allá de sus logros estéticos y los avances técnicos que implicó su construcción. Cada ciudad contiene otra ciudad oculta; cada calle, una calle subterránea y una calle aérea. En el caso de esta catedral habitan también, por ejemplo, historias del cine, la literatura y las personas que pasaron por ahí. Otras artes la dotaron de muchos más significados. Y tan pronto circuló la noticia del incendio, arquitectos, ingenieros y otros actores de la sociedad empezaron a pensar en cómo se va a reconstruir, no sólo las estructuras y las cúpulas, sino todo el sentido, toda la memoria que el espacio ampara.

Para tales efectos, BIM (Building Information Modeling), plataforma en la que Ares ha sido una firma líder, será determinante. Gracias a ella, a través de una simulación inteligente, se podrá realizar un análisis cabal y a detalle que permitirá evaluar los daños sufridos y las posibilidades de resanarlo. Toda esta información será proyectada en un modelo tridimensional que procesará los datos para determinar el estado de la obra y las alternativas para su restauración.

¿Y de dónde provino esa información? De varios esfuerzos dispersos que ahora se encuentran en comunión. Antes de fallecer el año pasado, Andrew Tallon, historiador del arte, se valió de la tecnología para capturas más de mil millones de puntos de datos. La empresa Europe Échafaudage también tiene detallados planos gracias a los estudios previos para fortalecer estructuras de la catedral. Y finalmente, fueron de inmenso valor los escaneos realizados por los creadores de Assasins Creed, la popular saga de videojuegos que, en una de sus más recientes entregas, replicó ampliamente París, una de las capitales del mundo. Por lo que, Unisoft empresa dueña del juego, regaló toda su información como una muestra de gratitud y solidaridad.

Otro aspecto de importancia es que la plataforma BIM está diseñada para potenciar el trabajo entre especialistas de diversas disciplinas. Es normal que actores con distintos roles en el mundo de la arquitectura, el diseño y la construcción se involucren en el proceso, sin embargo, esta ocasión también se recurrirá a historiadores del arte, profesionales de la restauración y conocedores del patrimonio cultural.

Cabe apuntar que no es la primera ocasión en que BIM entra al rescate de los tesoros de la arquitectura. Hace unos años se usó para el arco del triunfo en Palmyra y también se aplicó para la más reciente restauración de la catedral de Amiens. Otros han propuesto usarla, por ejemplo para la Catedral de Tuy y en Inglaterra se realiza una amplia documentación de los edificios históricos como estrategia a futuro. El Parlamento, la Real Academia y el Museo Imperial de la Guerra ya pasaron por este proceso.

Una cosa está clara: BIM será determinante para conservar las grandes obras arquitectónicas a través del tiempo. Y al hacerlo no sólo resguardará estructuras y acabados, sino historia y memoria, imaginación y significado.

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